domingo, 11 de diciembre de 2011

-Lamento haber sido absurda. No era ésta mi intención . Sólo deseo verte feliz y contento.
-Bien, pues entiéndelo de una vez y para siempre: nunca seré feliz mientras no pueda llevar una clase de vida muy diferente a la que ahora llevo.
-¡Qué lastima! - dijo ella, sacudiendo la cabeza con expresión de tristeza.
-Si hubiera podido resignarme - dije al tiempo que arranca briznas de hierba del mismo modo que más de un año había desahogado mis sentimientos tirándome del pelo y dando patadas a la pared de la fabrica de cerveza - y guardar para la herrería la mitad del afecto que había sentido por ella cuando era niño. Sé que habría sido mejor para mi. Tu, yo y Joe no habríamos tenido nada que desear, y quizá él y yo hubiéramos sigo socios después de terminar mi aprendizaje, y es probable que yo hubiera llegado a cortejarte y los domingos habríamos venido a sentarnos aquí, muy distintos de lo que somos ahora. En vez de eso - dije volviendo a arrancar y mordiendo una brizna -, mira como estoy. Descontento y desorientado, y, ¿qué me importaría ser tosco y ordinario si nadie me lo hubiese dicho?
Grandes esperanzas - Charles Dickens

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